De residuo a recurso: aplicación de la arquitectura circular en Bonavista Bridge
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Rehabilitar un edificio no consiste únicamente en actualizar sus espacios, sino en gestionar de forma responsable la materia que ya lo compone. De la mano de Batlleiroig, el estudio de arquitectura encargado del proyecto, hemos implementado una estrategia, próxima al concepto de minería urbana, en Bonavista Bridge (Av. Icaria), que demuestra cómo el residuo de una obra puede convertirse en el recurso de otra, un principio básico para consolidar la construcción circular en proyectos de gran envergadura.
Esta práctica se basa en la recuperación de elementos para reintroducirlos en el tejido urbano, un enfoque que transforma por completo el ciclo de vida tradicional de las edificaciones. De este modo, evitamos la sobreexplotación de nuevos recursos naturales y reducimos el impacto ambiental de nuestras intervenciones desde la fase de desmontaje.
1. Deconstrucción selectiva: la recuperación del granito original
El proceso de intervención en la fachada original de Bonavista Bridge permitió recuperar 1.450 m² de revestimiento de granito.
Gracias al proceso de deconstrucción selectiva, evitamos que estos restos acabasen convertidos en residuos de demolición, algo habitual en un proceso convencional, perdiendo la oportunidad de aprovechar materiales reciclables con un alto valor constructivo y ambiental.
Sin embargo, bajo los criterios de arquitectura circular definidos junto a Batlleiroig, estos elementos han sido tratados como una valiosa reserva de recursos urbanos lista para ser reintroducida en el ciclo constructivo. El objetivo es facilitar la reutilización directa de estos materiales en nuevos entornos y demostrar que la arquitectura sostenible también consiste en tomar como base y aprovechar lo ya construido.
La preservación de estos bloques de piedra natural no solo evita la saturación de los vertederos locales, sino que reduce la necesidad de abrir nuevos frentes de explotación en canteras distantes. Al tratar el propio tejido de la ciudad como un yacimiento de recursos aprovechables, acortamos las cadenas de suministro y garantizamos que el valor histórico de los materiales originales permanezca activo dentro de la economía productiva de la región.
Impacto inmediato en el cementerio de Roques Blanques
La efectividad de esta estrategia ya es una realidad tangible. Un total de 300 m² del granito recuperado en la obra de la Vila Olímpica ya se ha reutilizado por completo como pavimento en el cementerio de Roques Blanques.
Este movimiento ha permitido dar una segunda vida a unas 16 toneladas de piedra, transformándolas en materias primas secundarias. De este modo evitamos el peaje ecológico de los procesos extractivos tradicionales, ahorrando, en concreto, la extracción de unos 6 m³ de roca de cantera.
Esto, además, demuestra la viabilidad de los flujos de materiales circulares controlados. En lugar de procesar nuevos pavimentos industriales que demanden grandes cantidades de agua y energía, la transferencia directa de este granito asegura una integración orgánica en la nueva infraestructura urbana.
2. Indicadores de impacto: reducción drástica de emisiones
La reutilización directa de materiales de alta densidad, como el granito, genera un beneficio medioambiental inmediato que se puede auditar y medir en términos de huella de carbono:
- Ahorro de recursos naturales: se evita la extracción de nueva piedra de cantera y la fabricación de materiales sintéticos de pavimentación.
- Reducción del 93% en emisiones: al eliminar el proceso de extracción, corte industrial y procesado de material nuevo, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la fachada disminuyen de forma drástica.
- Mitigación de la huella de carbono: la reducción de emisiones, a su vez, equivale a una reducción estimada de 4,3 toneladas de CO₂.
Estos indicadores demuestran el impacto que tiene tomar decisiones técnicas fundamentadas en la conservación material dentro de la industria de la construcción.
Cada material que se desvía de los flujos convencionales de desecho disminuye de forma directa el impacto medioambiental derivado del transporte pesado y optimiza notablemente las auditorías ecológicas globales de nuestras promociones residenciales.
3. Una nueva manera de entender la rehabilitación de patrimonio
El resto del granito y los ladrillos retirados de Bonavista Bridge se han conservado y clasificado en stock para su futura aplicación en los próximos proyectos de BiR.
De este modo, esta metodología cambia por completo el paradigma de la construcción e impulsa la economía circular a escala real. Los edificios ya no se conciben como estructuras estáticas y aisladas, donde el proceso termina cuando termina la obra, sino que dan pie a la siguiente. Los restos de obra de cualquier proyecto sirven como bancos de materiales que atesoran recursos listos para ser legados a obras futuras.
Además, el compromiso energético del edificio se refuerza, además, con la generación de energía fotovoltaica destinada a las áreas comunes. Esto garantiza una alta eficiencia energética global en los servicios comunes del edificio, reduciendo la dependencia de fuentes externas y disminuyendo de forma constante la huella de carbono operativa del inmueble.
La nueva hoja de ruta: seguir los pasos de la arquitectura circular
Con esta intervención, BiR y Bonavista Developments consolidan su compromiso con una ejecución técnica impecable. La representatividad y el diseño contemporáneo de nuestras viviendas conviven en perfecta armonía con una ingeniería responsable que protege, conserva y optimiza los recursos naturales del planeta.
Este modelo constructivo integrado se consolida como la hoja de ruta indispensable para el desarrollo de proyectos urbanos más equilibrados y conscientes de su entorno. Cada decisión estructural e institucional tomada en el presente ayuda a salvaguardar la estabilidad medioambiental de la ciudad, asegurando que el crecimiento residencial y la preservación del patrimonio avancen con firmeza hacia los estándares de sostenibilidad del futuro.